La terapia

 

¿QUÉ HACE UN PSICÓLOGO?

Cuando una persona sufre un trastorno psicológico se ven afectadas todas las áreas de su vida, pues nuestras emociones y nuestras conductas se ven influenciadas por lo que pensamos y por nuestra forma de ver el mundo.

El trabajo del psicólogo consiste en promover cambios a nivel psicológico en las áreas que interfieren de forma negativa en la vida del paciente (la manera de interpretar lo que pasa en el entorno, la autoestima, la forma de verse a sí mismo y al futuro, etc.) y le impiden alcanzar los objetivos deseados, proporcionándole las herramientas necesarias para ello.

Así, mediante la terapia, psicólogo y paciente establecen los medios necesarios para ayudar a la persona a conocer y controlar sus emociones y reacciones.


¿NECESITO IR AL PSICÓLOGO?

En primer lugar, las emociones negativas forman parte de la vida y es normal tenerlas aunque no resulte agradable. Son útiles, y nos permiten realizar muchas funciones que, en su ausencia, sería imposible. Es normal estar triste, nervioso, enfadado o tener miedo a veces. Esto no es un trastorno psicológico.

Ahora bien, en ocasiones son demasiado intensas, o se presentan en situaciones en las que nos dificultan la adaptación, o su duración es tan prolongada que impiden el desarrollo de nuestra vida de manera normal, y nos impiden alcanzar nuestros objetivos, limitando nuestras capacidades. Es en estas ocasiones cuando es necesario acudir al psicólogo.


¿CUÁNTAS SESIONES SON NECESARIAS?

Según la gravedad del caso y la evolución del mismo, el número de sesiones varía. En “Psicología y Salud” intentamos que el tiempo de terapia sea el mínimo necesario para obtener cuanto antes resultados satisfactorios y que éstos sean duraderos a largo plazo.

 

¿CÓMO FUNCIONA UNA TERAPIA?

Para poder trabajar en terapia, primero es necesario realizar una evaluación psicológica*a través de la cual el psicólogo pueda conocer el caso, efectuar un diagnóstico preciso que le permita aplicar un tratamiento personalizado y efectivo, a corto y a largo plazo. El objetivo es solucionar el problema y evitar las recaídas posteriores al tratamiento.

Una vez realizada la evaluación, se procede al planteamiento de un tratamiento que recoja los objetivos principales necesarios para el paciente y los métodos para conseguirlo. Consiste en el aprendizaje de herramientas psicológicas y conductuales que le permitan superar su problema y las consecuencias derivadas del mismo.

A lo largo de la terapia se incluyen evaluaciones del funcionamiento de la misma, que permiten al psicólogo observar si los resultados obtenidos son los deseados.

Una vez realizada la terapia pueden incluirse sesiones de seguimiento de frecuencia mensual, trimestral o anual que permiten obtener información sobre el caso y comprobar que no se dan recaídas a largo plazo. Su utilidad es comprobar la efectividad del tratamiento y poder reforzar los aprendizajes recibidos en la terapia una vez concluida la terapia.