Problemas y síntomas en niños. Separación y divorcio

 

EL PROCESO DE SEPARACIÓN

El número de parejas que deciden separarse es muy alto actualmente, por lo que muchos niños se ven afectados por la situación de pasar por la separación de sus padres.

Es una situación muy traumática que afecta a todas las personas que componen la familia. Por un lado, los padres tienen que superar la ruptura sentimental, volver a organizar todos los aspectos de su vida, como la vivienda, la economía, el trabajo, la red social y familiar, etc., pero además deben superar el miedo de cómo todo el proceso y el cambio al que van a someter a su familia afectará al desarrollo de sus hijos.

Además, el proceso de divorcio suele prolongarse durante un período de tiempo muy extenso, y la tensión, ansiedad, rabia y demás emociones que la acompañan habitualmente pueden desgastar a la pareja, apareciendo en muchos casos trastornos psicológicos secundarios que pueden disminuir la capacidad de la pareja de superar las difíciles situaciones que van a plantearse.


CONSECUENCIAS DE LA SEPARACIÓN PARA LOS NIÑOS

Las consecuencias que sufre el hijo de padres separados están más relacionadas con las discusiones y desavenencias familiares que se dan antes y durante la separación y con el papel que los padres hacen jugar al niño en la separación más que con la propia separación.

Es muy importante que los padres sean capaces de actuar de forma madura y llevar la situación de la forma menos dañina posible, pues este proceso puede influir negativamente en el desarrollo psicológico y social de los niños a largo plazo. Dado el momento emocional tan duro por el que se ven obligados a pasar, esto no es una tarea sencilla. Por eso, muchas parejas o padres de forma individual optan por recurrir a la ayuda de un profesional que les oriente sobre los pasos más adecuados, la forma en que tienen que relacionarse en adelante con su ex-pareja y les enseñe a manejar sus emociones de forma sana y controlada.


ENTRENAMIENTO EN RELAJACIÓN

- Los niños pueden manifestar reacciones de ansiedad, e incluso angustia, durante el conflicto y tras la separación de los padres. Suelen sentir miedo ante el cambio tan importante al que se ven expuestos.

- Lloran a menudo. No hay que impedírselo, pues les tranquiliza. Lo más adecuado es acompañarles en ese momento y permitir que expresen el dolor que sienten.

- Pueden aparecer trastornos en el sueño y en la alimentación.

- Insisten una y otra vez en el deseo de que los padres vuelvan a estar juntos y se muestran muy tristes. Con el tiempo, si los padres transmiten con claridad tanto con sus palabras como con sus actos que la vuelta a la relación no es posible, acabarán aceptando que esto no es más que una fantasía.

- Algunos niños se acuerdan del otro progenitor cuando el que está con ellos les regaña; y desean tanto estar con el otro, que incluso pueden llegar a idealizar al progenitor ausente, pues sólo recuerda los buenos ratos pasados con éste. Pueden decir cosas hirientes al progenitor que les ha regañado, que no tienen por qué tener relación con lo que el otro progenitor haya dicho o hecho.

CÓMO RESPONDE EL NIÑO SEGÚN SU EDAD

Los niños más pequeños presentan más somatizaciones físicas, como molestias abdominales, vómitos, dolores de cabeza, etc., debido a que tienen menos herramientas psicológicas desarrolladas para asumir lo que ocurre.

Los niños un poco más mayores pueden desarrollar explicaciones causales sobre la situación y pueden sentirse ellos mismos la causa de la separación, con gran sentimiento de culpa. Pueden presentar depresiones que pueden acompañarse de reacciones agresivas, regresiones a comportamientos propios de niños de menor edad, y repercusiones en el rendimiento escolar.

Los niños más mayores pueden desarrollar una hipermadurez que les permite estar a la altura de las circunstancias, aunque puede ser negativa, pues pueden usarla como sustitución del padre ausente.