Problemas y síntomas en niños. Rabietas

 

LAS RABIETAS ¿QUÉ SON Y POR QUÉ PASAN?

Las rabietas que manifiestan los niños son descargas de su sistema nervioso que se encuentra sobrecargado y necesita liberar la tensión acumulada. No son voluntarias y los niños no pueden controlarlas, puesto que para poder tranquilizarse necesitan descargar toda esa tensión en forma de rabieta.

Su cerebro está construyéndose y sus neuronas están trabajando muy duro. Están aprendiendo los conceptos importantes, el significado de las cosas, sus consecuencias, etc. casi siempre mediante la experimentación. Necesitan múltiples repeticiones para aprender una cosa, pues todavía no saben repetir mentalmente una situación vivida. Muchas veces, esto nos confunde y cuando nuestro hijo comienza a gritar, patalear, dar golpes, etc. es habitual que interpretemos su actuación como intencionada y pensemos que lo hacen para “salirse con la suya”. Antes de la emisión de cada rabieta ha podido ocurrir cualquier cosa, que pidan caramelos o cromos, o un juguete, etc. y no se lo hayamos comprado, pero esa no es la causa que ha originado la explosión emocional, sino sólo la gota que ha colmado el vaso. Lo único que podemos hacer es intentar sosegar al niño con palabras suaves, abrazándole e impidiendo que se hagan daño o que lo hagan a otros (incluidos los padres), mostrándonos tranquilos y serenos y meciéndoles hasta que se tranquilicen.

Más que intentar detener las rabietas, nuestros esfuerzos deben ir dirigidos a evitar que se generen en el futuro. Para ello debemos analizar el día a día de nuestros hijos y comprobar qué situaciones pueden estar generándole estrés y cuáles de nuestras actuaciones podemos modificar para ayudarle a sentirse mejor. Es muy importante detectar qué necesidades del niño están quedando sin cubrir y originan este síntoma tan característico. Una vez suplidas, el estrés en el niño y las consecuentes las rabietas desaparecerán.