Problemas y síntomas en niños. Hiperactividad

 

¿QUÉ ES EL TDAH?

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad es una situación de inadaptación al medio social, causada por la interacción de una característica biológica con los sistemas de valores, actitudes y hábitos de comportamiento de los restantes miembros de la familia, escuela o sociedad en general. Este problema lo presentan tanto niños como adultos, con manifestaciones diferentes según la edad y la educación recibida.

Implica, principalmente, una dificultad para mantener y regular la atención generalizada en el espacio y el tiempo (ocurre en cualquier lugar y todos los días), y una actividad motora excesiva (hiperkinesia o hiperactividad). También se manifiesta en forma de un notable déficit de reflexividad (impulsividad o escasa reflexión).

En general, la persona se muestra ante los demás como un individuo con escaso autocontrol, dejándose llevar con frecuencia por sus emociones (ira, tristeza, alegría, ansiedad...), sus deseos o sus necesidades.

CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES

A continuación se exponen las principales características de una persona con Déficit de Atención e Hiperactividad. Si comparte algunas de las características expuestas, debería acudir a un especialista que le asesore sobre las pautas a seguir y su tratamiento.

• Déficit de atención
• Hiperactividad-hiperkinesia (actividad motora excesiva)
• Retrasos en habilidades cognitivas
• Deficiencias en el control de las emociones
• Torpeza motriz
• Memorización
• Variabilidad o inconsistencia temporal
• Problemas de rendimiento escolar
• Problemas de adaptación social
• Problemas de autoconcepto y autoestima
• Problemas emocionales

DEFICIT DE ATENCIÓN

Los niños y adolescentes con DAH presentan escasa atención sostenida o escasa persistencia al realizar tareas, y se ven obligados a realizar un esfuerzo importante para mantener la atención, por lo que no consiguen permanecer concentrados un tiempo similar al que pueden hacerlo otros de la misma edad. Esto se manifiesta claramente cuando se les pide que realicen tareas largas, repetitivas o que no tienen atractivo para ellos. Suelen decir que "se cansan" o "se aburren" con tales tareas y abandonan o cambian de una actividad a otra, sin terminarlas. También cuando realizan actividades atractivas se distraen fácilmente, cambiando su atención hacia estímulos diferentes. Por lo tanto, aunque se les pida concentración en una tarea, y tengan interés por mantenerse atentos, no son capaces de hacerlo.

Junto con la hiperactividad, éstas son las dos áreas problemáticas asociadas al trastorno biológico que constituye el TDAH. No obstante, tales déficits conllevan retrasos en todos los aprendizajes, ya que éstos requieren de procesos atencionales. Los aprendizajes que se ven más afectados son los de naturaleza cognitiva, ya que éstos precisan de mayor atención sostenida y relevante.


HIPERACTIVIDAD - HIPERKINESIA

Las personas con DAH se mueven de manera excesiva e innecesaria, parecen constantemente inquietos e infatigables. Realizan movimientos como mover los pies y las piernas, dar golpecitos a las cosas, balancearse mientras están sentados o cambiar de postura con frecuencia, mientras realizan sus tareas. Estos movimientos son más frecuentes cuanto más aburrido les parece lo que hacen. También los realizan cuando están esperando, sin tener nada que hacer.

Los más pequeños pueden hacer carreras, subirse a diversos lugares y otras actividades motoras gruesas. Aunque esto tiende a reducirse con la edad, incluso los jóvenes con DAH son más infatigables y movidos que sus compañeros.

En los adultos, esta infatigabilidad puede ser más subjetiva que observable externamente. Algunos adultos continúan infatigables también de manera externa, y comentan que tienen la necesidad de estar siempre haciendo algo e incapaces de estar sentados tranquilos.
Volver a síntomas

RETRASOS EN HABILIDADES COGNITIVAS

Por lo general, el comportamiento normal de un niño debe manifestarse siguiendo de forma progresiva procesos:

1. Impulsivos: El niño se rige por impulsos.
2. Hábitos instrumentales: El niño aprende a realizar conductas.
3. Cognitivos: El niño comienza a regular las conductas con el pensamiento.

Así, los procesos cognitivos son el último de los recursos adaptativos del ser humano, y para usarlos necesita aprender tanto conocimientos concretos, como procesos y estrategias. Una de las más importantes estrategias son las de auto-regulación de la conducta instrumental mediante el empleo de “verbalizaciones internas” (frases que el niño se dice a sí mismo para conseguir sus objetivos).

Los escolares con TDAH presentan una ausencia o reducción de estas verbalizaciones internas, pero no los jóvenes y adultos. Por lo tanto se trata de un retraso notable en la adquisición de esta fórmula de regulación del comportamiento. Con frecuencia manifiestan dificultades para "parar y pensar" antes de actuar, esperar su turno cuando están jugando, hablando con los demás, o esperando una cola, para evitar distraerse mientras están concentrados o trabajando en algo y para trabajar por recompensas a largo plazo en lugar de inmediatas.


Este problema consiste en un retraso en sustituir el modo impulsivo propio de los primeros años de la infancia, por el modo reflexivo, característico de la madurez, pero que se inicia en los 5-6 años de edad, mediante los procesos atencionales. La ausencia de atención sostenida, los cambios atencionales frecuentes y la escasa calidad atencional de estos niños, constituye la principal explicación de que no adquieran estos hábitos y destrezas cognitivas.

Una clase especial de estas habilidades son las estrategias de solución de problemas. Los niños con DAH manifiestan menos fluidez y flexibilidad cognitiva y se muestran menos hábiles a la hora de pensar diversas alternativas para resolver problemas (también interpersonales). Utilizan siempre la misma estrategia que se les ocurrió inicialmente y tratan de resolver la situación de forma rápida y poco reflexiva.


DEFICIENCIAS EN EL CONTROL DE LAS EMOCIONES

Otra limitación que presentan estas personas es que tienen dificultades para controlar la intensidad de sus reacciones emocionales. No se trata de que las emociones que experimentan sean inadecuadas, sino que las manifiesten públicamente con más intensidad y duración de lo que lo hacen los demás. Como consecuencia, es más fácil que parezcan menos “maduros”, rápidamente alterables, y fácilmente frustrables por los acontecimientos.

A este problema de regulación emocional se añade la dificultad que presentan para encontrar motivación por las tareas que no tienen una recompensa inmediata o que no les resultan atractivas, lo que con frecuencia les hace parecer carentes de autodisciplina.

También tienen dificultades en la regulación de su nivel de activación. Encuentran difícil activarse para iniciar un trabajo que tienen que llevar a cabo. Con frecuencia se quejan de ser incapaces de permanecer alerta, animados, en situaciones que les resultan aburridas, y muchas veces parece que están soñando despiertos o ensimismados, cuando deberían estar más centrados o implicados activamente en una tarea.


TORPEZA MOTRIZ

Otra área problemática reside en las dificultades que presentan en el control fino de sus movimientos. El niño, joven o adulto con DAH se comporta con torpeza de movimientos, no porque tenga deficiencia alguna en las áreas de control motriz del cerebro y cerebelo, sino porque no pone suficiente atención en la regulación de sus movimientos.


MEMORIZACIÓN

Recordar cosas es una tarea que requiere haberlas almacenado con anterioridad. Para poder almacenar, la memoria de trabajo, necesita disponer de esta información, tras haberla conservado durante cierto tiempo en la memoria a corto plazo. Si no se pone suficiente atención cuando se está recibiendo la información, no es posible almacenarla y, por lo tanto, luego es imposible recuperarla.


VARIABILIDAD O INCOSISTENCIA TEMPORAL

Estas personas muestran una variabilidad considerable en su rendimiento con respecto a la calidad, cantidad, e incluso la rapidez en su trabajo. Una persona con TDAH puede completar su trabajo rápido y correctamente en una ocasión, mientras en otra sus tareas se realizan de una manera pobre, con poca precisión e incorrectamente.

Es posible que, en ocasiones, bien por incentivos o por amenazas de castigos, el niño o adolescente, realice un esfuerzo especial consiguiendo así, de manera esporádica, lo que no es capaz de lograr de modo habitual.


PROBLEMAS DE RENDIMIENTO ESCOLAR

La presencia de este trastorno desde la primera infancia suele favorecer la aparición de retrasos escolares. En general, todos los aprendizajes requieren que la persona mantenga la atención de manera suficiente. Cuando se combinan los efectos del déficit atencional y de la hiperactividad, déficits cognitivos, problemas para recordar y usar la memoria, escasa regulación de las emociones y torpeza motriz, aumentan los riesgos de retraso o fracaso escolar.

Estas características suelen tener como consecuencia aprendizajes incompletos o incorrectos de habilidades básicas para un buen rendimiento académico, como por ejemplo la lectura comprensiva. Si se añade una capacidad intelectual baja aumenta el riesgo de no conseguir aprender al ritmo de sus compañeros, y de acumular retrasos curriculares progresivos que, si no reciben ayuda complementaria, pueden llegar a constituir un auténtico fracaso escolar.

PROBLEMAS DE ADAPTACIÓN SOCIAL

El retraso en habilidades cognitivas que le permitan regular su comportamiento contribuye a que tenga problemas para seguir instrucciones cuidadosamente, para cumplir normas, para llevar a cabo sus propios planes, e incluso para actuar de acuerdo con los principios legales o morales.

Con mucha frecuencia, el niño con DAH se comporta de manera molesta para los demás, suele recibir un elevado número de recriminaciones y castigos desde los primeros años de su vida. Tanto en su hogar como en la escuela es percibido por los adultos y los iguales como un niño "incómodo", difícil de tratar y, con el tiempo, le resulta cada vez más difícil establecer y conservar amistades. Suele ser rechazado por los demás y no muy apreciado por sus profesores.

No obstante, los riesgos de delincuencia, consumo de drogas, conductas sexuales precoces, etc., asociados a este trastorno, parecen encontrarse mucho más relacionados con otras variables sociológicas que con el DAH, el cual solamente es un factor disposicional del individuo que, únicamente, incrementa los riesgos generales.


PROBLEMAS DE AUTOCONCEPTO Y AUTOESTIMA

Como consecuencia de la acumulación crónica de frustraciones y castigos, éstos en su mayoría dirigidos a su persona y no sólo a su comportamiento inadecuado, el niño/a con DAH suele llegar a la preadolescencia con un autoconcepto bajo y una autoestima escasa.

Por otra parte, la persona con DAH, manifiesta un deseo intenso de agradar a los demás y de recibir aprobación social por lo que hace. Cuando participa en un programa de entrenamiento en cualquier habilidad, se entrega con enorme ansiedad de ejecución, lo que, muchas veces es un factor de riesgo para que nuevamente fracase. Por ello, no se le puede permitir establecer los objetivos, sino que se deben escalar éstos progresivamente, de modo, que al ir constatando que puede aprender y mejorar, su autoconcepto mejore y su autoestima aumente.


PROBLEMAS EMOCIONALES

Con frecuencia el niño con TDAH muestra indicadores de ansiedad y estrés como resultado de las exigencias que percibe provenientes de diversos ámbitos y áreas: casa, calle, colegio, estudios, conducta social, relaciones con padres, hermanos, profesores, compañeros, etc. Las hiperexigencias educativas de padres y profesores, las tensiones familiares, los celos de los hermanos, incluso las dificultades escolares, constituyen estresores intensos, frecuentes y muy generalizados en esta etapa del desarrollo personal.

INICIO

Los indicadores primarios del TDAH Cambio Atencional Frecuente (CAF) y Actividad Motora Excesiva (Hiperkinesia) se manifiestan, en los historiales educativos y clínicos, desde los 3 años de edad.

DURACIÓN

Algunos de los indicadores secundarios (retraso escolar, inadecuación social, ansiedad o depresión...) del TDAH pueden cambiar de manera considerable con la edad, como consecuencia de cambios en el ámbito familiar o escolar.

Estas personas se comportan mejor en situaciones "de uno a uno", cuando realizan tareas que les entretienen o que les gustan, cuando hay una recompensa inmediata por portarse bien, cuando están bajo supervisión o cuando el trabajo lo realizan a primeras horas del día.

No obstante, los niños con DAH pueden mejorar en todo lo referente a sus indicadores secundarios, que están bajo influencias del ambiente, pero no en cuanto a los primarios, que lo están bajo influencia de su constitución biológica, por lo que, en todo lugar o en cualquier momento, presentan déficit de atención e hiperactividad.

TIPOS

Actualmente podemos distinguir tres subtipos dentro del trastorno por déficit de atención e hiperactividad:

- Predominante Hiperactivo-Impulsivo: Incluye las personas que manifiestan notables déficits de reflexividad (menos habilidades cognitivas y de autocontrol), notable hiperactividad-hiperkinesia y menos problemas atencionales.
- Predominante Falta de Atención: Las personas con el patrón opuesto, significativa falta de atención sin excesiva impulsividad o hiperactivividad.
- Combinado: La mayoría de los individuos que presentan este trastorno manifestarán los dos patrones clínicos.