Problemas y síntomas en niños. Habilidades sociales

 

HABILIDADES SOCIALES EN LA INFANCIA

El comportamiento interpersonal de un niño tiene una gran repercusión en su desarrollo social, familiar, personal, psicológico, escolar, etc. pues determina las consecuencias de las situaciones presentes, y también el desarrollo futuro del niño.

Se han realizado muchos estudios sobre las consecuencias de tener o no tener unas adecuadas habilidades sociales, y se ha concluído que los niños asertivos tienen mayor seguridad en sí mismos, mayor autoestima y mayor capacidad para confiar en los demás y desarrollar relaciones sociales profundas y satisfactorias. En el futuro, los niños que manifiestan adecuadas habilidades sociales tienen más estudios, mejores trabajos, y en general un desarrollo afectivo positivo que les proporciona mayor probabilidad de ser felices tanto en su infancia como en su edad adulta.

El retraímiento social timidez excesiva conlleva una pasividad en las relaciones interpersonales que pueden suscitar sentimientos de incompetencia, de insuficiencia y pueden provocar depresión, así como trastornos psicosomáticos (trastornos fisiológicos cuya causa es psicológica). En su interacción interpersonal llegan a permitir que los demás amenacen sus propios deseos, derechos y pensamientos personales, adoptando una actitud pasiva de pedir disculpas, de pasar inadvertidos, y viven las situaciones sociales como aversivas, por lo que intentan evitar el contacto con otros. Este problema puede representar una amenaza muy importante tanto para el funcionamiento del niño en el presente como para el funcionamiento futuro, pues se ha asociado con varios grados de psicopatología infantil y en la edad adulta (depresión, ansiedad, etc.).

Por otro lado, también existen déficits asertivos relacionados con el exceso de agresividad. Estos niños se comportan de forma desagradable para los demás mediante burlas, insultos, provocaciones, peleas, discusiones sobre conflictos ya resueltos, ignorando los derechos de los demás o pasando por alto los deseos ajenos. Estos comportamientos provocan la contraagresión de los compañeros, el rechazo social, la pérdida de amigos, aparición de sentimientos de culpa, etc. Sin tratamiento, parece que los niños agresivos tienen una adaptación poco satisfactoria en la vida adulta, manifiestan una mayor incidencia de fracaso escolar, alcoholismo en la edad adulta, comportamiento antisocial (delincuencia) y trastornos psiquiátricos.

Es muy habitual que los niños no asertivos mantengan sus déficits de habilidades sociales en la edad adulta, con las consecuencias negativas que esto conlleva. Por esta razón es muy importante que los niños aprendan cuanto antes las herramientas sociales básicas para relacionarse con éxito. La felicidad presente y futura de estos dos tipos de niños puede depender de que se ponga remedio a sus déficits en habilidades sociales.

Una buena terapia de habilidades sociales infantiles es aquella que incluye evaluación y formación a los niños, y también una formación a los padres y tutores sobre cómo regular la conducta, cómo ofrecer refuerzo positivo y cómo actuar en las diferentes situaciones para ayudar al niño a desarrollarse de forma adaptativa.