Problemas y síntomas en adultos. Sexualidad

 

CONCEPTOS ERRONEOS SOBRE LA SEXUALIDAD

En la mayoría de los casos los pacientes suelen presentar algunas concepciones inadecuadas o erróneas acerca de la sexualidad. Algunos factores importantes a tener en cuneta son:

- Un concepto sobre el comportamiento sexual, exclusivamente reducido al coito.
- La consideración de que los logros sexuales son un índice del éxito personal y social.
- Una concepción estereotipada acerca de los papeles masculino y femenino a cumplir dentro de la conducta sexual, tales como hombre activo/mujer pasiva o hombre director/mujer seguidora.
- Una educación sexual represiva o la falta de información sexual llevan a desarrolar ideas erróneas sobre la sexualidad.


DESARROLLO DE LA RESPUESTA SEXUAL NORMAL

El ciclo de la respuesta sexual se desarrolla en cuatro fases:

a) Excitación.
b) Meseta.
c) Orgasmo.
d) Resolución.

En cada fase aparecen distintos cambios fisiológicos y distintas sensaciones asociadas. Las dos primeras fases, excitación y meseta, son preparatorias del organismo para el coito y el orgasmo, mientras que la fase del orgasmo supone la descarga de la energía sexual acumulada. La fase de resolución lleva al equilibrio autonómico y al retorno al estado de reposo.


TIPOS DE PROBLEMAS

Los problemas relacionados con la sexualidad impiden o dificultan a la persona disfrutar de forma satisfactoria de la sexualidad. Son todos aquellos problemas fisiológicos, psicológicos o afectivos que impiden participar en alguna fase de la actividad sexual, como la atracción, el cortejo, la interacción o el orgasmo. Pueden ser de distintos tipos, y afectan tanto a mujeres como a hombres. Algunos son específicos de cada sexo, mientras que otros pueden presentarse en cualquiera de los dos.

Los tipos de problemas sexuales más comunes son:

- Trastornos del deseo sexual: Deseo sexual bajo, trastorno por aversión al sexo.
- Trastornos de la excitación: Trastorno de excitación sexual en la mujer y trastorno de erección en el varón.
- Trastornos orgásmicos: Trastorno del orgasmo femenino, trastorno orgásmico masculino, eyaculación precoz.
- Trastornos sexuales x dolor: Dispareunia, vaginismo.
- Trastornos sexuales debidos a enfermedad médica.
- Trastornos sexuales inducidos por sustancias.
- Otros trastornos no específicos.

A continuación se presenta una descripción de los problemas sexuales más comunes:

- Bajo deseo sexual

Puede presentarse tanto en hombres como en mujeres. Implica ausencia o deficiencia de fantasías sexuales y de deseos de actividad sexual. La alteración provoca un malestar intenso a la persona y puede acarrear dificultades interpersonales. Puede ser generalizado a todas las formas de expresión sexual, o limitado a un/a compañero/a determinado, o a una actividad sexual concreta (por ejemplo, el coito, pero no la masturbación). Existe poca motivación para buscar estímulos sexuales adecuados y se da una reducción de la ansiedad cuando se evita la oportunidad de una relación sexual. Generalmente, la frecuencia con que mantienen relaciones sexuales es baja. No suelen iniciar casi nunca la relación sexual y las llevan a cabo sin deseo, cediendo ante la presión de la pareja. La disminución del deseo sexual de un miembro de una pareja puede provocar un aumento excesivo del deseo sexual del otro miembro.

- Trastorno por aversión al sexo

Su característica principal es la aversión y evitación activa del contacto sexual genital. La alteración provoca un malestar intenso a la persona y puede conllevar dificultades en las relaciones interpersonales. La persona sufre ansiedad, miedo o aversión a la hora de intentar una relación sexual con otra persona. La aversión se centra en algún aspecto particular del sexo (por ejemplo, secreciones genitales, penetración, etc.), aunque algunas personas manifiestan repulsión por todos los estímulos de tipo sexual, incluso los besos y los contactos superficiales. La ansiedad puede ser de intensidad moderada y ausencia de placer, hasta un malestar psicológico extremo. Pueden evitar las situaciones sexuales mediante distintas estrategias (por ejemplo, acostándose pronto, viajando, descuidando su aspecto, volcándose excesivamente en actividades familiares, sociales, laborales, etc.).

- Trastorno de la excitación sexual en la mujer

Incapacidad persistente para obtener o mantener la respuesta de lubricación hasta la terminación de la actividad sexual. La alteración provoca malestar intenso a la persona y puede conllevar dificultad en las relaciones interpersonales. Puede provocar dolor durante el coito, evitación sexual y alteraciones de las relaciones sexuales y matrimoniales.

- Trastorno de la erección en el varón

Consiste en la dificultad para conseguir la erección completa, o para mantenerla hasta el final de la actividad sexual, provocando malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales. Puede darse según distintos patrones: algunos hombres no pueden obtener la erección desde el principio; otros consiguen tener una erección nnormal, pero la pierden al intentar la penetración; otras personas pueden alcanzar una erección suficiente para la penetración, pero la pierden durante los movimientos pélvicos. Puede afectar a la masturbación, o solamente a la situación sexual con una pareja. Este problema suele ir asociado a ansiedad sexual, miedo al fracaso, preocupaciones sobre el funcionamiento y a una disminución de la percepción de placer y excitación sexual.

- Trastorno orgásmico femenino

Ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo en la mujer después de una fase de excitación sexual normal. Puede alterar la imagen corporal, la autoestima o la satisfacción en las relaciones interpersonales. Muchas mujeres aumentan su capacidad para llegar al orgasmo a medida que experimentan una amplia variedad de estimulaciones y adquieren mayor conocimiento de su propio cuerpo. Cuando una mujer aprende a conseguir el orgasmo, es poco frecuente que pierda esta capacidad, a no ser que exista una comunicación sexual pobre, problemas de relación de pareja, un acontecimiento traumático, un trastorno del estado de ánimo o una enfermedad médica. A excepción de estos casos, la mayoría de las mujeres que presentan un trastorno orgásmico se debe a una falta de aprendizaje para conseguirlo.

- Trastorno orgásmico masculino

Ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo tras una fase de excitación normal con estimulación sexual apropiada. Generalmente, los varones que presentan este trastorno no consiguen llegar al orgasmo mediante el coito, pero pueden conseguirlo mediante otros tipos de estimulación (manual u oral). Algunas personas pueden llegar al orgasmo intravaginal pero sólo después de un largo período de estimulación no costal; otras pueden eyacular sólo durante la masturbación y otros llegan al orgasmo sólo al despertar tras un sueño erótico. Muchos experimentan excitación al inicio de la relación, pero el coito se vuelve gradualmente en algo más desagradable que placentero. Los problemas orgásmicos ocasionales no persistentes no se consideran un trastorno orgásmico masculino.

- Eyaculación Precoz

Consiste en la aparición de un orgasmo y eyaculación en respuesta a una estimulación sexual mínima antes, durante o poco tiempo después de la penetración, y antes de que la persona lo desee. La mayoría de las personas con este trastorno pueden retrasar la eyaculación durante la masturbación durante más tiempo que durante el coito. Puede conllevar conflictos en una relación amorosa, y evitación de empezar nuevas relaciones debido al miedo producido por este trastorno, contribuyendo así al aislamiento social. Generalmente, la eyaculación precoz de da en varones jóvenes y se inicia en las primeras relaciones, pero hay personas que pierden la capacidad de retrasar el orgasmo después de un período de actividad sexual normal, sobre todo cuando se ha dado una disminución de la frecuencia de la actividad sexual, cuando se inicia una nueva relación con una nueva pareja.

- Dispareunia/ dolor genital durante el coito

Afecta tanto a hombres como a mujeres, y consiste en la aparición de dolor durante el coito, aunque en ocasiones también puede aparecer antes o después de la relación sexual. La intensidad de los síntomas comprende desde una sensación de leve malestar hasta un dolor agudo. Puede conllevar la evitación de las relaciones sexuales, su alteración o limitar posibles nuevas relaciones. El dolor ocasional en las relaciones sexuales no persistente o no acompañado de malestar acusado ni de dificultad en las relaciones interpersonales no se considera dispareunia.

- Vaginismo

Contracción involuntaria de forma recurrente y persistente de los músculos del tercio externo de la vagina ante la introducción del pene, los dedos, los tampones o los espéculos. Es propio de las mujeres, y consiste en sentir un intenso dolor al mantener relaciones sexuales o al intentar la penetración. La contracción puede ser desde ligera, produciendo rigidez y malestar, hasta intensa e impedir la penetración. El trastorno puede limitar la actividad sexual y afectar a las relaciones. El curso es generalmente crónico, a no ser que mejore con el tratamiento. Puede aparecer junto con “deseo sexual bajo”.

EL TRATAMIENTO DE LAS DISFUNCIONES SEXUALES

Una disfunción sexual es un problema que afecta a una pareja concreta, no a cada uno de sus miembros separadamente. El desarrollo y mantenimiento de una disfunción sexual se relaciona con el comportamiento actual de la pareja y con su historia de interacción sexual. El objetivo no debe ser modificar las conductas de uno u otro miembro de la pareja, sino las conductas de ambos, más en concreto, las conductas que utilizan en sus relaciones sexuales.

La mayoría de las terapias sexuales se estructuran en cuatro fases:

1. Evaluación y diagnóstico de la disfunción: Uso de distintos instrumentos y trastornos para identificar el problema y las posibles causas o determinantes de su aparición y mantenimiento, identificación de conductas sexuales adecuadas y establecimiento de objetivos.

2. Información y educación: Consiste en facilitar una adecuada formación e información sobre la sexualidad. Discutir ideas erróneas, ofrecer informaciones precisas, modificar creencias y actitudes... Sólo cuando el paciente dispone de los conocimientos adecuados se pueden establecer los objetivos a lograr.

3. Tratamiento específico: Aplicación de técnicas orientadas a los objetivos sexuales, por ejemplo, nuevas formas de aproximación, uso de fantasías, reducción de la ansiedad, control de respuestas específicas como el espasmo vaginal o el reflejo eyaculatorio. También puede incluirse el trabajo sobre objetivos no estrictamente sexuales pero sí relacionados con el funcionamiento de la pareja.

4. Valoración y seguimiento: Evaluación de los resultados, establecimiento de procedimientos para facilitar su mantenimiento, indicación de formas de prevención de posibles reapariciones del problema.